• Gustavo Luna

Cumplimos un año continuo de clases sabatinas.

Estamos muy contentos porque ayer, sábado 10 de Agosto de 2019, terminamos el ciclo de un año de clases sabatinas de Arte con Gis Pastel.

Ha sido un experiencia extraordinaria conocer y convivir con gran número de niños en esta gran actividad que es el proceso creativo.




El Arte se encuentra en todos nosotros. Solo hay que darle una oportunidad y aflorará como un viejo amigo que no habíamos visto desde hace mucho tiempo. Los alumnos que han permanecido fieles, y gracias a sus padres, lo han podido constatar.


Me siento muy honrado por ser parte de este proceso mágico que revela las aptitudes artísticas ocultas en todos mis alumnos. Algunos se han sorprendido incluso de sus propios trabajos y han visto con gran satisfacción que sus propios avances no solo sorprenden a sus padres, sino que a ellos mismos.



William, por ejemplo, entró el año pasado. Apenas tenía los seis años cumplidos. Apenas sabía tomar bien el lápiz. Pero su constancia lo ha llevado a dibujar ya sin ningún tipo de guía sobre el papel. Ha comenzado a incursionar en el trabajo a color y estamos muy contentos y seguros que muy pronto logrará expresar sus trabajos con mayor detalle.

Aprender a dibujar, es el Arte de aprender a ver.





En realidad el profe no les enseña nada particular a sus alumnos. Utiliza un método sin método. Una enseñanza sin enseñanza. El profe es solo un facilitador que genera un ambiente propicio para que el milagro de la creación suceda. En este sentido el profe no hace nada. Hace lo que los maestros Zen hacen. Se sienta y observa. Permite que la presencia sagrada del alumno inunde su presencia sagrada y viceversa. La comunión maestro-alumno. El encuentro mágico que se da al interior sin palabras. El espacio sagrado del silencio que nos inunda a todos mientras dibujamos es Eso, quien hace posible el milagro de la creación artística. Algunos llaman a Eso Dios.




Esa presencia sagrada sin palabras, que ve y observa todo cuanto acontece y que hace posible la visión misma, y que reside en todas las criaturas del Universo, eso que algunos llaman Alma. O Atman. Eso. Eso es el Maestro. Eso es el Alumno.




En esta experiencia silenciosa es posible todo. Estamos seguros que nuestros alumnos son ya unos grandes Artistas. Que el mundo no lo sepa. No es culpa de ellos. Nos han acostumbrado a creer que se necesita un título universitario para ser alguien. Pero es una falacia, primero somos, luego hacemos. El mundo te enseña que primero tienes que hacer para ser. Pero es justo lo opuesto.




Aquí los alumnos primero son. Luego hacen. Lo que hacen es secundario. Lo que son es lo esencial. Esta ligera y casi insignificante diferencia es la que hace posible que el hombre construya Arte.








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